Wow, parece mentira que haga 3 años que dejé mi trabajo fijo, estable y cómodo por la aventura de emprender.

Pero sí, hace 3 años estaba yo, más ilusionada que acojonada con mi nueva aventura, totalmente ajena a la realidad que se me venía encima, sin ni puñetera idea de empresas, negocios, precios, marketing, tratos con clientes y todo el chocho pitostio que te cae encima cuando pones en práctica eso de trabajar por cuenta propia.

Y hoy, 3 años después quiero hablaros, with my heart in my hand, de mis mayores cagadas, de mis mayores aciertos, de mis lagrimones y de mis subidones durante este viaje.

Mls Soccer Popcorn GIF by Major League Soccer - Find & Share on GIPHY

DE MIS MAYORES CAGADAS:

Esto podría dar para un post, o para una web entera tipo wikicagadas made in emprendedora novata, pero como ni tu ni yo disponemos de tanto tiempo vamos a ir resumiendo.

Cagada #1: Falta de definición. Empecé como coach. Así en términos generales, se podría decir que mi misión era ayudar a cualquiera que pudiera pagarme. Y eso, maifriends, es una cagada como una casa de grande. Pero ahí estaba yo, convencida de que especializarme era cerrarme puertas. Después de unos tumbos de la vida me decidí a cambiar al diseño web y al marketing digital. Verás hay gente que tropieza varias veces con la misma piedra y luego estamos los que metemos la piedra en casa, la alimentamos y le ponemos nombre. Así que seguí por segunda vez sin especializarme y preguntándome qué cojones estaba pasando. A la tercera lo aprendí, menos mal.

Jumping In GIF by America's Funniest Home Videos - Find & Share on GIPHY


Cagada#2: Precios bajos. Hay cosas que pueden ser casualidad, datos irrelevantes. Pero cuando se repite estadísticamente en el tiempo pasa a ser un hecho comprobado. Y es que he podido comprobar estadísticamente que cuando más barato cobraba a un cliente de peor calidad era este. Y es que queridos, la gente quiere pagar poco, pero nadie quiere un servicio lowcost. El punto de inflexión fue el mes en que después de trabajar unas 10-12 horas diarias me di cuenta de que con ese sueldo no me llegaba ni para pañuelos. Ganicas de irme a trabajar a un supermercado tuve, no digo más.

Cagada#3: No saber diferenciar un gasto de una inversión. Esa mentalidad de “cuando tenga ingresos ya invertiré”, cuando en realidad necesitas invertir para tener las herramientas necesarias para generar ingresos. Y el tiempo amigis es un factor importante, porque todo lo que no invertí en dinero lo pagué con tiempo, tiempo sin un sueldo decente. Sin duda es lo primero que cambiaría si pudiera volver atrás, pero de eso hablaré en mis aciertos.

DE MIS MAYORES ACIERTOS:



Acierto#1: Tener un mentor. Si volviera atrás lo primero que haría sería contratar a mi mentora desde el minuto uno. Y es que con ella no sólo he aprendido una barbaridad sobre facebook ads, también he aprendido sobre negocios, sobre que pasos dar, sobre estructuras y sobre procesos. Sin duda un cambio espectacular en mi vida profesional.
Mi mejor acierto tiene nombre y apellido: Mai López. Y desde aquí le dedico un GRACIAS mayúsculo por todo lo que está haciendo conmigo incluso cuando me cuesta hacerle caso 😀

Acierto#2: Paciencia y constancia. Siempre había pensando que mi cabezonería era algo malo. Pero desde luego aquí ha sido un elemento clave. Resistir a pesar de las voces que sonaban de fondo diciendo que lo que yo quería era una utopía, que tener un negocio online y trabajar desde casa no es para todo el mundo. Resistir a pesar de los fracasos y los malos momentos. Y seguir, simplemente seguir.

Acierto#3: Salir de la cueva. El famoso e infravalorado networking. Ahora pienso “hostia tendrías que haberlo hecho antes”. Y es que los contactos siempre son buenos y siempre suman. Así he empezado a tener contacto y a colaborar con gente a la que admiro.

DE MIS LAGRIMONES:



Lagrimón#1: Perder. El primer momento crítico en que sentí que me hundía fué en mis inicios como coach. Entonces yo ofrecía sesiones presenciales en Barcelona y ofrecía una primera sesión gratuita. Llevaba un mes malo pero de repente en el mismo día me salió una primera sesión y una sesión de una ya clienta. Yo no vivía en Barcelona, por lo que hacer las sesiones me implicaba un desplazamiento más pagar aparcamiento. Y ese día mis dos citas me dejaron plantada, no sólo no había ganado dinero, sino que lo había perdido.
Ahí tomé dos decisiones: La primera era que el presencial no era lo que yo quería y que iba a apostar sí o sí por el mundo online, y la segunda que de sesiones gratis ni hablar.

Lagrimón#2: La primera clienta que me dejó sin cobrar. Contrato de web a plazos, más marketing digital y me dejó con el culo al aire. Después de 4 meses de paciencia y de excusas de “es que se ha casado mi hijo”, “es que hacienda me ha dado un palo” decidí cerrarle la web tal y como estaba estipulado en nuestro contrato. Porque en este país no importa si no has cobrado la factura, que hacienda quiere que pagues su parte igual y luego ya si eso, con el dineral que te sobra te metes en juicios y reclamas. Vamos que te sale más caro el collar que el perro. La clienta me puso de vuelta y media, tuve que pagar unos impuestos de algo que no cobré y me cagué en la #marcaespaña un ratito largo.

Lagrimón#3: El cliente que me dijo que mi trabajo no era profesional. Trabajo gordo para una ONG. Presupuesto irrisorio. Exigencia máxima. Repetí el mismo trabajo 9 veces, metieron mano en mi trabajo sin tener ni idea y tuve que volver a rehacerlo todo. Dediqué casi 3 semanas en exclusiva a ese proyecto de manera prácticamente altruista. Y el tipo terminó diciéndome que mi trabajo no era profesional. Habría pagado por quitármelo de encima. Exhausta, pobre y desmotivada, así me sentí.

DE MIS SUBIDONES:

 

Subidón#1: Mi primer cliente online. Bua, qué subidón, encender skype, desde mi casa, arregladita sólo de cintura para arriba, con mis zapatillas gigantes de invierno, pantalón de pijama, sin colas, desplazamientos ni esperas absurdas. Había sido durante tanto tiempo mi sueño que me dió la sensación de estar en una película. Y me sigue pasando cada vez que hago una videoconferencia, pienso “joder, que guai”.

 

Subidón#2: El día en que despedí a un cliente. Hay clientes que es mejor no tener, de verdad te lo digo. Y este era el típico caso de cliente que nunca está satisfecho, paga mal, tarde y al final lo único que me aportaba era mucha pérdida de tiempo y mucho malestar. Y si alguna ventaja tiene ser tu propio jefe es que puedes decidir con quién trabajar y con quien no. Así que un día le dije que no seguiría prestándole mis servicios. Oh qué sensación más maravillosa. ¿Sabes cuando tienes un pedete atravesado y llevas un ratazo aguantando por educación y al fin encuentras un momentín y te liberas? Pues eso, una gozada.

 

Subidón#3: La campaña en la que conseguimos un ROI de 1400%. Pasé dos meses de tensión diseñando una campaña y una estrategia que no sabía si iba a funcionar. Porque esto del marketing es así, no es nunca una ciencia exacta. Y salió una campaña impresionante. Por un momento me vi vestida de chanel, en una cena benéfica sentada al lado de Amancio Ortega.

 

Subidón#4: El día en que Ana Sastre me invitó a hacer una ponencia para su evento “Agenda completa”. A mi efecto wow por poder participar en un evento de nada más y nada menos que Ana Libélula se unió el efecto de verme compartiendo cartel con personas a las que admiro y sigo desde hace mucho tiempo como Vilma Núñez, Mai López, Isa y Juanmi o Antonio G. entre muchos otros.

 

Y hasta aquí mis crónicas de chica emprendedora. Pero no quisiera acabar sin el gracias más grande del mundo, a la persona gracias a la cual he podido recorrer este camino. La persona que me ha apoyado incluso cuando la tormenta me azotaba y en el horizonte sólo se veía venir más oscuridad. La persona que me ha escuchado y aguantado cada uno de mis dramas emprendiles. La persona que ha tirado del carro durante mucho tiempo y nunca me ha pedido absolutamente nada a cambio. A Samuel, mi gran compañero de vida. Que suerte tenerte. SIEMPRE GRACIAS.